Este órgano humano tiene como sinónimos falo (del latín phallus, y este del griego antiguo φαλλός, transliterado phallós)[3] o miembro viril[4] además de numerosos en lenguaje familiar o vulgar; prácticamente el nombre de cualquier objeto alargado suele ser empleado para referirse eufemísticamente a él.
[5] Cabe señalar que muchas palabras sinónimas para referirse a este órgano en el lenguaje coloquial suelen ser malsonantes.
Los vasos deferentes desembocan en los conductos eyaculatorios, los cuales se unen a la uretra dentro de la próstata.
Esta última y las glándulas bulbouretrales (también conocidas con el nombre de «glándulas de Cowper») adhieren secreciones y, por último, el semen es expulsado a través del orificio del pene.
Durante la eyaculación en los pequeños músculos internos del falo se producen contracciones rítmicas y que estas a su vez están acompañadas de cosquillas al mismo tiempo que ocurren, las cuales facilitan la salida del semen con una mayor fuerza.
Estos últimos, también llamados emisiones o poluciones nocturnas, son eyaculaciones que se producen de manera involuntaria durante el sueño.
Las erecciones suelen ser consecuencia de la excitación sexual, aunque también se presenta en ocasiones en las que no existe estimulación táctil ni psicológica.
El tejido eréctil, ya ensanchado, presiona las venas, impidiéndoles llevarse demasiada sangre.
El pene, ya erecto, puede apuntar (ángulo eréctil) hacia arriba, hacia abajo, paralelamente al suelo o en muchas otras direcciones (véase al respecto la relación entre dicho ángulo y la estimulación, durante el coito, del punto G).
Cualquier hombre sin disfunción eréctil física, experimenta este fenómeno, durante la noche.
Típicamente ocurre durante la fase del sueño profundo (REM), produciéndose entre 1 y 5 erecciones que pueden durar hasta 15 minutos.
[cita requerida] Un pene en estado flácido contiene principalmente sangre venosa, la cual transporta poco oxígeno.
Como consecuencia el crecimiento del pene comienza alrededor de los 13 años y continúa hasta los 18, aproximadamente.
Un ejemplo de veneración al pene es el Kanamara Matsuri, un festival sintoísta en honor a la fertilidad celebrado anualmente cada primavera en Kawasaki (Japón).
[20] Por varias razones es habitual la eliminación del vello peripenial mediante afeitado, recorte, y distintas técnicas depilatorias.
Los piercing en la zona peniana no son comunes comparados con otros tipos de piercings.
El piercing peniano denominado: «Príncipe Alberto» es uno de los más comunes colocados en genitales masculinos.
El relacionado piercing Príncipe Alberto reverso entra a través de la uretra y sale por un hoyo perforado en la parte inferior del glande.
[22][23] En la base del miembro algunos hombres colocan aros plásticos o metálicos, con el objetivo de prolongar una erección.
Las comunidades judías más ortodoxas de la actualidad continúan practicando esa costumbre atávica.
Este debate está relacionado con la ética médica, la justicia, los derechos humanos y la ciencia.
[40] El germen se origina en ambos sexos sobre una premisa de tipo fálico: creen que todos tienen falo.
[41] La disfunción eréctil de origen psicológico, incorrectamente llamada comúnmente impotencia, impide a quien la padece el lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para tener una relación sexual satisfactoria.
La fimosis se considera patológica cuando causa problemas como dificultad para orinar o la realización de las funciones sexuales comunes.
Hirsuties papillaris genitalis (comúnmente conocidas como pápulas perladas) es una afección dermatológica que se manifiesta en los hombres.
[53] Generalmente están distribuidas circunferencialmente en una o varias hileras a lo largo de la corona del glande y el surco coronal.