Mientras que la Ilíada comienza haciendo referencia a Aquiles, termina con la muerte de Héctor: Pese a ser el guerrero más temido por sus enemigos, Héctor no aprobó la guerra entre griegos y troyanos.
[3] Sin embargo, durante el duelo Afrodita se lleva a Paris del campo de batalla.
Menelao reclama la victoria, pero Pándaro lo hiere con una flecha desde las murallas, y la guerra se reanuda.
[5] El brillo del yelmo de bronce asusta a Astianacte y lo hace llorar.
Áyax Telamón es elegido y lucha con Héctor durante todo el día, siendo ambos incapaces de obtener la victoria.
Héctor regala su espada a Áyax (que acabaría usándola para suicidarse), y este hace lo propio con su cinto.
Esta tregua es aprovechada por los griegos para construir una muralla y abrir un foso alrededor de las naves.
[7] Los troyanos empujan a los griegos dentro de su campamento tras la empalizada, y están a punto de alcanzar las naves, pero Agamenón reagrupa el ejército griego y repele el ataque.
Héctor golpea las puertas con una gran piedra, despejándola, y ordena a su ejército escalar el muro.
Finalmente, Héctor llega hasta la nave de Protésilas y ordena incendiarla, pero Áyax hace fracasar todos los intentos.
Finalmente Aquiles mata a Héctor, clavándole la lanza en la base del cuello, el único lugar desprotegido por su armadura.
En dichas tablillas se encontraron muchos de los nombres homéricos masculinos, entre ellos e-ko-to (Héctor).