La expansión europea es un concepto historiográfico[1] que se refiere al prolongado ciclo histórico que va desde mediados del siglo XV y a mediados del siglo XVII, caracterizado por la expansión de Europa en todos los ámbitos (geográfico, demográfico, económico, político, ideológico, religioso, cultural, etcétera), de modo que puede identificarse con la imposición de la denominada civilización occidental como una civilización global, el moderno sistema mundial en términos acuñados por Fernand Braudel e Immanuel Wallerstein.
[3] Ya en la Edad Contemporánea, el paso del capitalismo comercial al capitalismo industrial, en el contexto de la Revolución industrial, que convirtió de primero a Inglaterra en el "taller del mundo" y luego se extendió por Europa, permitió la expansión de las potencias europeas (definidas internacionalmente en el concierto europeo postnapoleónico al tiempo que experimentaban la "explosión blanca" -una expansión demográfica sin precedentes-) en la era del imperialismo[4] con la emigración masiva a los "países nuevos" (Australia, Canadá, Estados Unidos, Argentina, etc.),[5] el reparto de África y la colonización o criptocolonización de la mayor parte de Asia (India desde el siglo XVIII, China desde las guerras del opio, 1839-1860), con la notable excepción de Japón, que en la era Meiji abandonó su secular aislamiento para emprender una explícita "occidentalización".
La interpretación teórica de este proceso desde el materialismo, fundamental para esa perspectiva intelectual, fue realizada por John A. Hobson (Imperialism, a study, 1902) y Lenin (El imperialismo, fase superior del capitalismo, 1916).
Oswald Spengler escribió a este propósito La decadencia de Occidente (1918-1923).
Vista en perspectiva a expansión europea se produjo en tres fases diferenciadas:[6] Gilmartin explica que estas tres oleadas estaban ligadas a la expansión del capitalismo.
La primera oleada estuvo motivada por los cambios ligados al final del feudalismo, mientras que la segunda oleada se debió al expansión del mercantilismo y la industria manufacturera.
El patrimonio arquitectónico, artístico y literario que dejó los europeos.