Se incorporó al Ejército de los Andes en 1818, pero no hizo la campaña a Chile.
Apoyó la invasión de Facundo Quiroga en 1825, y los gobiernos federales que le siguieron.
Su gobierno fue relativamente activo: realizó defensas sobre el río San Juan, que había desbordado inundando completamente la ciudad, habilitó el cementerio municipal y dividió el territorio de la provincia en departamentos.
Como llevaba muy pocos hombres, contaba exclusivamente con la sorpresa; pero ésta fracasó y fue vencido por el coronel Tomás Brizuela en los primeros días de 1836.
Pretendió volver a tomar el poder en San Juan, pero Benavídez estaba muy firme en su puesto, y fracasó.
Al año siguiente fue enviado como segundo jefe del “Chacho” Peñaloza en su invasión a San Juan y La Rioja.