En diciembre de 1814 participó del motín contra la autoridad del general Alvear, y al mes siguiente fue de los oficiales que desconoció públicamente a este como Director Supremo.
Cuando estalló el motín de Arequito, permaneció leal al general Cruz.
La enorme superioridad numérica en infantería y en armamento de los brasileños impidió que lograra éxito alguno.
Tenía relativamente buenas relaciones con el jefe enemigo, Juan Manuel de Rosas.
Cuando este venció y fue nombrado gobernador, confirmó a Martínez en su grado de general.