La arquitectura griega antigua se distingue por sus características altamente normalizadas, tanto en estructura como en decoración.
Los ejemplos griegos se estudian junto a los períodos helenístico y romano (puesto que la arquitectura romana es una interpretación de la griega), y de fuentes escritas tardías tales como Vitruvio (siglo I).
Como resultado, queda una fuerte tendencia al estudio de los templos, los únicos edificios que sobreviven en un número significativo.
Con la extensión de este proceso a otros santuarios, los templos griegos y edificios significativos desde el siglo VI a. C. en adelante, se construyeron en gran parte con piedra, y unos pocos ejemplos afortunados han sobrevivido a lo largo de los siglos.
No disfrutaba del alto estatus que tienen los modernos arquitectos de edificios públicos.
Incluso los nombres de los arquitectos son desconocidos antes del siglo V a. C. Un arquitecto como Ictino, que diseñó el Partenón, que hoy en día sería considerado un genio, era tratado en vida tan sólo como un comerciante experto y muy valioso.
En esta época se desarrollaron grandes construcciones en Pérgamo (Altar de Zeus), Rodas y Alejandría.
La arquitectura griega clásica está representada, fundamentalmente, por templos, pues se desarrolló en torno a los santuarios, siendo los principales los de Olimpia, Delfos, Atenas, Eleusis, Delos, Epidauro, Mileto, Éfeso y Selinunte.
El templo era la forma más conocida y frecuente de arquitectura pública griega, pero no cumplía las mismas funciones que una iglesia moderna.
El templo era un sitio para que los devotos depositaran sus ofrendas votivas, tales como estatuas, yelmos y armas.
La habitación interior del templo, la cella, servía así principalmente como una cámara acorazada y una despensa.
Son construcciones arquitrabadas que se alzan sobre una plataforma con gradas (krepis o krepidoma), llamándose estilóbato al último escalón.
Al templo así configurado se le fueron añadiendo columnas delante, detrás o incluso rodeándolo por todos lados.
Las columnas de los lados eran impares, habitualmente el doble que en las principales más una, sin marcar eje.
Se pueden encontrar, además, otras denominaciones en referencia a los templos griegos: hipetro quería decir sin techo; pseudoperíptero se llamaba al que tenía columnas adosadas en los lados; y áptero, al templo sin columnas perimetrales.
Este tejado dejaba en los frentes dos triángulos (frontones) cuyo interior (tímpano) se decoraba, en general con esculturas.
Con el tiempo, los arquitectos griegos manteniendo la idea principal, fueron afinando las proporciones y los detalles de sus templos.
En los templos griegos los ornamentos se circunscribían a unos espacios prestablecidos, de conformidad con el orden arquitectónico del edificio.
Estas actuaciones se originaron como ceremonias religiosas vinculadas con el culto a Dionisos.
De esta forma aprovechaban la inclinación natural del terreno, para permitir que todos los espectadores vieran el escenario sin obstáculos y sin necesidad de alzar grandes y costosas estructuras arquitectónicas.
A este graderío semicircular se le llama koilon o théatron (cavea en latín).
El escenario quedaba detrás de la orquesta, y estaba cerrado por un sencillo muro.
En los laterales estaban los párodoi (párodos en singular), los pasillos que separaban el auditorio de la escena.
En cuanto a la tipología de las casas, aunque las había muy variadas, entre los siglos V y IV a. C. se popularizaron dos clases.
Abriéndose a los lados del patio había pequeñas habitaciones para la servidumbre, almacenes, y cocinas.
Los griegos fueron quienes desarrollaron en mayor medida la función ornamental de la columna, elemento arquitectónico ya existente con anterioridad.
Fijaron unas normas o cánones de composición arquitectónica en tres estilos (u órdenes clásicos): dórico, jónico y corintio, aunque los dos primeros son los principales.
Sobre las columnas se asienta el entablamento, que consta de arquitrabe, friso y cornisa.
El arquitrabe dórico es como una gran viga apoyada sobre las columnas, carece de decoración.
Desde Vitruvio, se cree que tuvo su origen en las construcciones en madera, cuyas formas pasan a la piedra.