Durante este período, las Cien escuelas de pensamiento fueron perseguidas, mientras que el legalismo sobrevivió.
La principal fuente de información sobre estos sucesos es el documento Memorias históricas, de Sima Qian; sin embargo, pocos estudiosos creen que dicha fuente refleje lo que realmente ocurrió.
La justificación era que los intelectuales cantaban falsas alabanzas y hacían crecer la disidencia mediante la difamación.
Como algunos de ellos también eran intelectuales confucianos, su hijo Fusu le aconsejó que esta podía ser una medida drástica que podía causar inestabilidad al afectar a aquellos que respetaban a Confucio en una situación de reciente unificación del país y con enemigos aún no pacificados.
El confucianismo fue restablecido por la dinastía Han que siguió, y llegó a ser la ideología oficial del estado imperial chino, debido en parte a que muchas de las otras escuelas habían desaparecido.