Juana II de Navarra

Su madre, encarcelada desde el escándalo, falleció al año siguiente (abril de 1315).

[6]​ La situación provocada por su edad (tenía cinco años), y las dudas sembradas para entonces sobre su legitimidad, debido al adulterio cometido por su madre, actuaron en su contra a finales de 1316.

[8]​ Por esta razón su tutor buscó candidatos adecuados, a la mayor brevedad, para fortalecer su posición.

Poco después sería el conde Luis de Evreux quien asumió esta tutela.

Sin embargo, sería necesario esperar hasta la edad núbil (1324) para consumar el matrimonio.

En Navarra, ante esto, los regentes convocaron las Cortes para el 1 de mayo en las que se abordó el reconocimiento como reyes tanto a Juana como Felipe, y se les emplazaba a presentarse en el reino para ser coronación y juramento.

Finalmente, en febrero de 1329 entraron en Navarra, tomaron jurisdicción del reino y juraron en Pamplona el 5 de marzo, convirtiéndose así en Juana II y Felipe III.

[3]​ Juana y Felipe, con numerosas posesiones en Francia, abandonaron Navarra a los tres meses de ser jurados como reyes, y Felipe, llamado el Noble, sólo regresó en 1343 para ponerse al frente de las tropas navarras que debían participar en la cruzada contra Algeciras en la que perdió la vida.

[33]​ En Estella, Viana, Villafranca, Puente la Reina, Funes y San Adrián numerosos judíos fueron asesinados, huyendo otros muchos a Aragón dónde les protegió el rey Alfonso IV.

El tribunal demostró que los autores de las matanzas no habían sido los pastorelos, acusados por algunos, sino «gentes del reino».

Los judíos supervivientes no fueron indemnizados, el importe de las multas fueron a parar a las arcas el reino e igualmente la corona heredó las propiedades de los judíos fallecidos sin herederos.

El detonante inmediato del conflicto, el casus belli, no parece claro.

Es curioso que la lucha se desarrolló contra la voluntad de los tres reyes.»[37]​ Para la Crónica de Alfonso XI el conflicto surge por la actitud del gobernador de Navarra hacia Castilla: «Cataba todas las maneras que podía por volver guerra»[38]​ En cualquier caso, los navarros cuentan con la colaboración aragonesa, especialmente del entonces infante Pedro que estaba negociando el matrimonio con María de Navarra y parecía estar sufriendo continuos desencuentros con su madrastra Leonor.

Entre lo estipulado, se reconocía a Navarra la posesión del monasterio de Fitero y la del castillo de Tudején aunque habrá que esperar a 1373 para su solución definitiva.

[42]​ Aunque Felipe III había aceptado el compromiso de las Cortes de Navarra de que le sucediera su primogénito, aún no había cumplido los 21 años acordados ni tampoco había fallecido la reina antes[43]​ por lo que «los navarros seguían considerando a Juana II como su señora natural».

Con todo la monarca navarra no se acerca al reino, aunque tuvo intención de hacerlo,[b]​ y gobierna desde Evreux.

[44]​ Se había alcanzado un acuerdo con el obispado, con la mediación del papa Clemente VI, y se había devuelto al obispo el palacio y demás bienes confiscados.

Ambos monarcas, Juana II y Felipe III, «incluyeron elementos propios del ceremonial capeto en los actos y celebraciones de su acceso al trono; elementos que no obstante no fueron recogidos en el acta que del juramento levantaron los notarios por orden de las buenas villas, simplemente porque el acto que en Navarra se había considerado como de validez jurídica y que otorgaba el acceso al trono era el juramento regio.» Con rotundidad se puede afirmar que ambos fueron coronados, quizás también ungidos «al modo francés, porque ambos actos serían para ellos, en cambio, los hechos jurídicos primordiales que legitimaban su llegada al poder.»[60]​ Durante la unión a la Francia capeta, la corona de Navarra conformaba de facto un “principado” bastante singular gobernado por un príncipe francés… del Norte.

Lógicamente, también explican el recelo y la complejidad social y política que afrontan Juana II y Felipe III en aquel momento donde recogen una realeza herida, dañada pero no tanto por el derecho la sucesión, como por el deterioro que la institución regia misma había sufrido en el último siglo, particularmente para las dos generaciones previas a 1328.

[63]​ Cuando llega la Casa de Evreux se enfrenta principalmente a tres contratiempos:[63]​ Por otra parte, cuentan con otras tres ventajas sustanciosas:[63]​ Estas cuestiones sirve de base para explicar:[63]​

Armas de los monarcas de Navarra (1328-1425)
Evolución del mapa de Navarra hacia mediados del siglo XIV . La Merindad de Olite no se había creado aún. Fitero no se incorpora definitivamente a Navarra hasta 1373.
Sello de la reina Juana conservado en la Biblioteca Nacional de París .
Sepulcro de la Reina Juana en la Basílica de Saint-Denis
Dibujo de los sepulcros de Felipe III y Juana II en la basílica de Saint-Denis por Roger de Gaignières.