El encadenamiento supone, por ejemplo, que la empresa E firma un contrato temporal a la trabajadora T del 1 al 31 de enero.
Ese día 31 la despide sin indemnización (porque los contratos temporales carecen de ella) y el 1 de febrero le hace firmar un nuevo contrato temporal hasta el 28, y así sucesivamente, mes a mes, aunque hay encadenamientos de contratos temporales donde el período son semanas, e incluso días.
Un contrato temporal, que va de una fecha específica a otra fecha específica, no debe confundirse con un contrato fijo discontinuo, que vincula al trabajador, en principio indefinidamente, durante un determinado período del año (por ejemplo de julio a septiembre) no solo el año el que se firma el contrato, sino todos los años sucesivos.
El plazo máximo del contrato temporal es de 24 meses y solo se puede ampliar una vez.
Los contratados temporalmente disfrutan del mismo sueldo y condiciones que los fijos.