Se unió a su hermano Juan Manuel en su lucha contra el general Juan Lavalle, y combatió en las batallas de La Vizcacheras y Puente de Márquez.
Extendería esa propiedad rural años más tarde, por medio de la enfiteusis.
En cambio, los jefes revolucionarios, generalmente estancieros, fueron enviados prisioneros a Buenos Aires.
En cambio, el coronel Manuel Rico logró huir y embarcarse con cientos de hombres.
En 1845, tras el fallecimiento de su primera esposa, que le había dejado 8 hijos vivos, volvió a casarse con Etelvira Romero; se radicó desde entonces en el pueblo de Chascomús, donde compró varias estancias.
Poco después se trasladó a la provincia de Santa Fe, colaborando en la reconquista de la provincia, invadida por Juan Pablo López, para el gobernador federal Pascual Echagüe.