Indoeuropea Urálica Tungusa Túrquica Mongólica Afroasiática Nilosahariana Niger-congo Dravídica Sino-tibetana Austroasiatica Austronésica Tai-kadai Japónica Esquimoaleutiana Hmong-mien Pama-ñungana Joisanas Siberianas Aisladas y otras Una familia de lenguas o familia lingüística es un grupo de idiomas con un origen histórico común y emparentados filogenéticamente, es decir, parecen derivar de una lengua más antigua o lengua madre común (protolengua).
Mientras que las familias peor establecidas, o incluso polémicas, y las macrofamilias parecen tener tiempos de diversificación más grandes.
Las denominaciones geográficas de los títulos son solamente para mantener un orden y facilitar la lectura.
El estudio plenamente científico y exento de prejuicios racistas empezó propiamente en el siglo XX.
Se han propuesto varias reconstrucciones razonablemente completas del protoafroasiático, del protonilosahariano, aunque el sistema fonológico reconstruido por diversos autores puede llegar a diferir considerablemente, lo cual indica que todavía se necesita mayor clarificación sobre el parentesco y las características de dichas lenguas.
Sin embargo, no se sospechó de que todos estos grupos estaban en última instancia emparentados hasta mucho más tarde.
Hacia finales del siglo XVIII el juez británico Williams Jones propuso seriamente la idea de que el latín, el griego, el germánico, el celta, el sánscrito y el persa estaban emparentados.
Esta fue la primera identificación de la familia indoeuropea en una forma cercana a como la conocemos hoy en día.
Durante el siglo XIX el desarrollo del método comparativo permitió identificar otras familias.
El Cáucaso, por otra parte, es una región montañosa mucho más diversa que el resto de Europa.
Por otro lado, Eurasia central es una región bastante más diversa que Europa (excepto el Cáucaso), con varias grandes familias de lenguas.
Si en verdad todas las lenguas australianas están en último término emparentadas no se conoce con seguridad por más que algunos consideren razonable dicha conjetura.
Y, aunque varios autores han sugerido que, en último término, todas las lenguas papúes están relacionadas, esto no se ha probado satisfactoriamente debido a la enorme diversidad de estas lenguas.
Es posible que el número de familias bien establecidas pueda reducirse a un número inferior, como sugieren las clasificaciones tentativas de Ross y Wurm, pero hoy por hoy esas clasificaciones son tentativas.
Greenberg considera que las familias papúes constituyen un subgrupo genéticamente válido dentro de las lenguas indopacíficas, pero dicha clasificación es altamente especulativa y ha sido ampliamente criticada.
Una clasificación «conservadora» al estilo de Powell basada en evidencia disponible actualmente reconoce los siguientes grupos: El trabajo comparativo sobre estas lenguas podría llevar a reducir el número de grupos, aunque ese trabajo de buscar parentescos lejanos entre familias bien establecidas es complicado, porque los grupos anteriores solo parecen muy remotamente relacionados unos con otros, y los posibles parentescos resultan en general muy discutibles e inseguros.
El ainu, el euskera, el buruchasqui o burushaski y el sumerio son ejemplos de lenguas clasificadas frecuentemente como aisladas.
Entre las lenguas de señas también pueden establecerse conexiones históricas claras, en muchos casos la historia está además documentada.