Es el espesor del conjunto lo que garantiza el anaerobismo (privación de aire u oxígeno).
La técnica desarrollada en los Estados Unidos requiere una importante inversión (silo, mecanismo de désilage, soplador) y sigue siendo bastante poco común en Europa.
En cuanto al maíz, el óptimo está entre el 30 y el 35% de materia seca.
Mediante un secado en el campo (prehenificado) se puede aumentar este nivel hasta un 20 o 25 %; este logro puede comportar riesgos debido a que requiere un mínimo de tres días soleados seguidos (lo que no siempre se logra a finales de abril o principios de mayo).
Forrajes demasiado cortos, sobre todo en lo que respecta al maíz (con una media inferior a un centímetro), no permite una buena rumia de los animales cuyo principal alimento es el ensilado y puede conducir a una alteración metabólica denominada acidosis.
Dentro de los potenciales riesgos asociados con los productos lacteos derivados de la alimentación con ensilaje forrajero están las esporas bacterianas anaeróbicas como el clostridium, patogenos como la listeria y E. coli, pero también las micotoxinas.