Un ejemplo es la infantería española de Aníbal que vestía túnicas blancas con ribetes carmesís.
[2] Sin embargo, la falta de una producción unificada para el ejército romano significaba que todavía había diferencias considerables en los detalles.
[5] El centurión romano del siglo I a. C. se distinguía de sus hombres por muchas cosas.
Usa el uniforme típico del siglo I, una armadura de cadenas con doble capa en los hombros.
Sin embargo, rara vez iban más allá de los colores y motivos pintados en los escudos o bordados en los abrigos.
[8] Las tropas regulares temáticas (provinciales) y tagma (centrales) del Imperio bizantino (romano de Oriente) son los primeros soldados conocidos que tuvieron lo que hoy se consideraría identificación regimental o de unidad.
Los oficiales llevaban un fajín en la cintura o pekotarion, que podía ser de distintos colores según el rango.
Durante la guerra de los Treinta Años, era común que los hombres llevaran su propia ropa.
Los lanceros, por ejemplo, son equipados con un grueso peto, un casco de metal, gorjal, son armados con grandes lanzas y rapiers, muchos otros fueron armados de la misma manera pero con espadas y escudos redondos.
Se da una nueva manera de pelear, los Mosqueteros, que portaban largos y pesados rifles de pólvora, los cuales tenían que ser soportados por una horquilla para poder apuntar; a estos se les daban unos largos cinturones con las polvoreras y los plomos, casi nunca tenían armaduras, solamente una chaqueta de cuero y un sombrero ancho.
Durante estas guerras hubo muchos cambios, por ejemplo, Federico Adolfo equipó a sus fusileros suizos con armas más ligeras y eliminó las bandoleras introduciendo pequeñas cargas de pólvora en cilindros.
Su hijo Federico II de Prusia, "el rey poeta", es quien modifica muchos métodos, como las descargas en deshoras.
En esa época los combates comenzaban después del desayuno y terminaban antes de ponerse el sol.
Los cambios son radicales, aparecen nuevas combinaciones, camisas, abrigos, casacas, nace el chacó, un casco de cuero que tenía al frente el escudo del país en metales dorados o plateados, se retoman las plumas y distintivos de aquellos antiguos yelmos.
Aquí se dan esos grandes sombreros, para engañar al enemigo con la altura del atacante.
A finales del siglo XIX nace el casco de pico, conocido como pickelhaube.
Un casco en cuero con el emblema del país en metales dorado o plateado y dos pequeñas ruedas a los lados, las cuales servían como identificadores de la división y el lugar del que provenían; también los de lana, que eran más ligeros.
En este siglo también nacen las condecoraciones promoviendo al soldado, no solo a los grandes oficiales.
Adoptando la tecnología de la época para poder proteger al soldado de balas y metralla, se busca ya no la impresión visual del enemigo, sino por el contrario el pasar desapercibidos uniformando a los soldados en colores verde y caqui (o el color adecuado, de acuerdo al entorno, para pasar desapercibidos) los abrigos, chamarras, pantalones, que son equipados con bolsas para poder guardar más equipo, ya que el armamento es más sofisticado y el soldado tiene que tener más espacio para portarlo y al mismo tiempo defenderse.
Solo se utilizan en actos de gala, y su lugar lo toman las pistolas, las cuales solo eran parte del uniforme de oficial, pues este no puede dar órdenes con las manos si carga un pesado fusil.