Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

El rey concibió un gran complejo multifuncional, monacal y palaciego que, plasmado por Juan Bautista de Toledo según el paradigma de la Traza Universal, dio origen al estilo herreriano.

Su arquitectura marcó el paso del plateresco renacentista al clasicismo desornamentado.

Su compleja iconografía e iconología ha merecido las más variadas interpretaciones de historiadores, admiradores y críticos.

Las «consideraciones» que cita el rey fueron el agradecimiento a Dios por los beneficios obtenidos, por mantener sus Reinos dentro de la fe cristiana en paz y justicia, para dar culto a Dios, para enterrarse en «una cripta» el propio rey, sus mujeres, hermanos, padres, tías y sucesores, y donde se dieran continuas oraciones por sus almas: En resumen, el rey buscó darle a Dios una casa donde alabarle y agradecerle su intervención en San Quintín, intercediendo de paso por sus familiares.

Fue el modelo arquitectónico usado como idea del proyecto, dado que señalaba al Templo como Domus Dei, la Casa de Dios.

El rey nunca hubiera consentido frivolidades o insinuaciones sobre la tumba de su padre sin una base real.

Muchos autores, siguiendo un famoso artículo de René Taylor, han buscado connotaciones ocultistas y mágicas en la comparación con el edificio bíblico, lo que parece difícil dado la inflexible religiosidad de Felipe II.

Los valores del proyecto son el orden, la jerarquización y la perfecta relación entre todas las partes de la composición, integrando monarquía, religión, ciencia y cultura en el eje principal: la Portada Principal con la estatua de San Lorenzo, la Biblioteca, los Reyes de Judá, la Basílica y el Palacio privado del rey.

Felipe II y sus arquitectos, de acuerdo con su gran cultura humanista aprendida en sus viajes por Italia, Alemania y los Países Bajos, contrapusieron el retorno al clasicismo romano al desbordante plateresco de la época.

[9]​ Las principales secciones en que se puede dividir el Real sitio son: Felipe II cedió a la Biblioteca del Monasterio los ricos códices que poseía y para cuyo enriquecimiento encargó la adquisición de las bibliotecas y obras más ejemplares tanto de España como del extranjero.

Arias Montano elaboró su primer catálogo y seleccionó algunas de las obras más importantes para la misma.

Los frescos de las bóvedas fueron pintados por Pellegrino Tibaldi, según el programa iconológico del Padre Sigüenza.

Merecen especial mención las impresionantes puertas de marquetería, regalo del emperador Maximiliano II.

Se expone también la supuesta silla-litera en la que Felipe II realizó su último viaje al Monasterio aquejado por la gota.

El dormitorio real, situado junto al altar mayor de la Basílica, cuenta con una ventana que permitía al rey seguir la misa desde la cama cuando estaba imposibilitado a causa de la gota que padecía.

Los interiores fueron además aderezados con suntuosos tapices diseñados por Bayeu o Goya y un rico mobiliario.

Estos relicarios adoptan las más variadas formas: cabezas, brazos, estuches piramidales, arquetas etc.

En la actualidad permanecen cerrados exponiéndose únicamente el día de Todos los Santos.

Fue ocupado originalmente por monjes jerónimos en 1567, aunque desde 1885 está habitado por los padres Agustinos, de clausura, por lo que no es visitable por el público.

Sus dos pisos están comunicados por la espectacular escalera principal, con las bóvedas decoradas por frescos de Luca Giordano.

El ambicioso programa pictórico de sus soportales fue iniciado por Luca Cambiaso y continuado por Pellegrino Tibaldi.

Se suele atribuir a Bergamasco, aunque su proyecto fue modificado y desarrollado por Juan de Herrera.

En ella se exhibe una excelente colección pictórica, entre las que destacan obras de Luca Giordano (Noé embriagado y sus hijos; La Oración del Huerto; El falso profeta Balaán; El santo Job; La heroína Jael y Sísara), Tiziano (Cristo crucificado), José de Ribera (San Pedro en la prisión), Michel Coxcie (La Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana que le ofrece una fruta) o Herrera Barnuevo (San Juan Bautista).

En el testero menor de la Sala Capitular derecha se muestra un curioso Altar portátil del Emperador, que se supone que llevaba el Emperador Carlos V en sus campañas, realizado a base de bronce y plata con esmaltes.

Aunque las dos casas están separadas físicamente entre ellas, constituyen una edificación concebida de forma unitaria, y fueron concebidas a la vez que el Monasterio, dentro de la misma Traza Universal, y así aparecen en todos los planos.

En los dos pisos del frente posterior Villanueva se permitió expresar la falta de referencias al Monasterio.

La Compaña surgió para alojar diversos servicios del Monaste­rio, algunos de los cuales iban a estar situados en el cuadrante noroeste del gran edificio; pero la decisión en 1565 de crear el Colegio y emplazarlo en esa área obligó a buscarles otro lugar.

[15]​ El Real Colegio Universitario María Cristina fue fundado en la Compaña por la reina regente María Cristina en 1892, y ha estado gobernado desde el principio por los agustinos, siendo en la actualidad un centro docente privado de educación superior, adscrito a la Universidad Complutense de Madrid.

Mandados construir por Felipe II al sur del Monasterio, que era un amante de la naturaleza, constituyen un lugar ideal para el reposo y la meditación.

También era un auténtico jardín botánico, con hasta 68 variedades diferentes de flores, muchas medicinales, y unas 400 plantas que se trajeron del Nuevo Mundo.

Monasterio de El Escorial, patio delantero.
Jardines del Monasterio de El Escorial.
Felipe II, por Sofonisba Anguissola .
Juan de Herrera según una medalla de Jacome da Trezzo , 1578.
Vista de la fachada principal del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial por la parte de Poniente , hacia 1800, dibujo de José Gómez de Navia .
«Traza Universal» de El Escorial.
1) Hipótesis básica (según J. R. Cuadra) 2) El Monasterio reducido al esquema monacal tradicional (según F. Chueca). 3) El Monasterio completado, sin cerrar el atrio del templo (id.). 4) Solución definitiva
Felipe II caracterizado como Salomón ( Lucas de Heere , 1559), Catedral de San Bavón en Gante .
Fresco de « Salomón y la Reina de Saba » en el centro de la Biblioteca de El Escorial.
La fachada sur del Monasterio de El Escorial.
La Biblioteca.
Patio de Mascarones, en el centro del palacio de Felipe II. Recibe su nombre por las dos fuentes de mármol que se encuentran adosadas al muro.
Fachada de la Basílica.
Estatuas de David y Salomón en el centro de la fachada, con las inscripciones alusivas a la construcción de la Casa de Dios.
Cimborrio y cúpula de la Basílica.
Altar mayor.
Frescos en la escalera principal.
Patio de los Evangelistas, en el centro del convento.
Gran Calvario , pintura de Rogier van der Weyden . Museo de Pinturas, Salas Capitulares
Sala de las Batallas.
Casas de Oficios, en la Lonja del Monasterio de El Escorial , construidas por Juan de Herrera
Vista del Monasterio de El Escorial , por Michel-Ange Houasse (1723) antes de cerrarse la Lonja con la tercera Casa de Oficios y las Casas de Infantes.
Vista de los Jardines de los Frailes , por Michel-Ange Houasse (1723). Al fondo, la Galería de Convalecientes y la Botica.
Jardín de la Reina, bajo los aposentos reales