El modo es un rasgo gramatical que interviene en la conjugación verbal de muchas lenguas para expresar la modalidad.
Algunos modos son: condicional, imperativo, indicativo, negativo, optativo, potencial y subjuntivo.
[2][3][4] Los gramáticos latinos llegaron a usar "modo" para referirse también a algunas de sus formas no personales, que no se encuentran en griego antiguo (como el gerundivo o el supino).
El término modus realis hace referencia a una categoría de modos gramaticales que señalan eventos o acciones reales.
En las lenguas indoeuropeas son frecuentes además otros modos como el subjuntivo, el optativo, y más raramente un injuntivo, reflejando este último una acción que sucede de una forma cíclica.
Sin embargo, en la mayoría de lenguas las formas afirmativas y negativas usan las mismas formas verbales, precedidas o seguidas por una partícula negativa, como sucede en español, ruso o esperanto («Li ne iras», «Él no va»).
El modo condicional (también llamado "potencial") es el modo funcional que tenemos todos empleado en la apódosis o consecuencia de una oración condicional contrafactual(«si lo supiera, te lo diría») o en otras oraciones con valor de irrealis («estaría en su casa»; es decir, pienso que estaba en su casa).
El modo dubitativo se utiliza en ojibwa, japonés, turco, entre otras lenguas.
En volapük, se llama optativo a una forma suavizada o de cortesía del imperativo.
El modo imperativo, en todas las lenguas que lo usan, manifiesta desinencias exclusivas para denotar exhortación, disuasión, mandato o ruego.
Ejemplo:«¡Hágalo!» El modo cohortativo se utiliza para expresar súplica, insistencia, deseo, intención, orden, propósito o consecuencia.