Se le encomendó reproducir la toma de Granada llevada a cabo por los Reyes Católicos al final de la Reconquista, acontecimiento que debía ser visto como una «representación de la unidad española» y «punto de partida para los grandes hechos realizados por nuestros abuelos bajo aquellos gloriosos soberanos», según las indicaciones del entonces presidente de la institución, el marqués Manuel García Barzanallana.
[4] Sin embargo, constituyó uno de los mayores éxitos profesionales de Pradilla[5] y su gran difusión entre el público le llevó a la fama más allá incluso de las fronteras del país.
[1][4] En primer lugar se presentó en Roma, donde gozó del aplauso de los ciudadanos de dicha ciudad, y posteriormente en el Senado, a donde acudió Alfonso XII para contemplar la obra.
[1] Las numerosas copias que otros autores realizaron del cuadro son una buena muestra de la fama que llegó a alcanzar.
Hay además constancia de varias réplicas llevadas a cabo por el propio Pradilla.