Tres años más tarde comenzó a ocupar puestos en el cabildo de la ciudad, que no abandonaría hasta su disolución.
Fue nuevamente gobernador interino por 30 días entre enero y febrero de 1822, a la caída del general Abraham González.
Creyó que podría gobernar sin intromisiones, pero la inestabilidad causada por los jefes militares lo obligó a reunir otro cabildo abierto, que nombró gobernador a Diego Aráoz.
Por mucho tiempo fue el jefe del clan Posse en Tucumán, y defendió sus intereses ante los sucesivos gobiernos.
Fue también dueño de una estancia, en la que hizo varios experimentos para producir caña de azúcar, cosa que logró hacer a escala rentable sólo en sus últimos años.