Batalla de Samar

Se trata de la única batalla de importancia para la cual los estadounidenses no estaban lo suficientemente preparados contra las fuerzas opuestas.

Luego de la Batalla del Mar de Sibuyan y de la Batalla del estrecho de Surigao donde la Fuerza Sur nipona había sido diezmada, el almirante William F. Halsey , creyendo que la armada japonesa se estaba retirando, decidió movilizar el grueso de su poderosa Tercera Flota, en persecución de la fuerza de distracción, compuesta por portaaviones (con poco o ningún material aéreo) y varios buques de apoyo (acorazados y destructores), estaba siendo engañado sin que se diera cuenta.

Carente de los buques blindados, ni armas adecuadas para repeler el ataque con excepción de torpedos, el comandante de la Unidad de Tareas 77.4.3 ("Taffy 3") almirante Clifton Sprage ideó una defensa improvisada, formando un círculo defensivo de tres destructores y cuatro destructores de escolta para atacar con cañones de 13 centímetros y torpedos, y a su vez brindando protección a los portaaviones, los cuales desplegaron sus aviones para atacar con bombas y cargas de profundidad a la flota japonesa.

Mientras que la Fuerza Central, al mando del almirante Takeo Kurita, al creer que estaba atacando a la Tercera Flota del almirante Halsey, se apresura a intensificar el ataque, descartando la ventaja táctica y de materiales que poseía frente a los barcos estadounidenses.

Los destructores aliados, a pesar de haber sufrido grandes pérdidas durante tres largas horas de intenso combate, lograron frenar el ataque de la flota imperial, por su parte el almirante Kurita, por motivos no muy claros ordena a la fuerza central regresar a Japón.