Este tipo de razonamiento, que bien ha podido estar presente desde los comienzos del pensamiento autorreflexivo humano, tan indemostrable como difícil de refutar, podría haberse formulado explícitamente por primera vez como una variante extrema del relativismo de los sofistas, siendo superado por Platón gracias al postulado de las ideas trascendentes: "la fe platónica en las ideas trascendentes salvó a Grecia del 'solus ipse' en que la hubiera encerrado la sofística.
Ideas similares al solipsismo están presentes en parte de la filosofía oriental.
Sin embargo, dichas filosofías podrían verse como contrarias al solipsismo, pues buscan más bien una anulación del yo.
Una respuesta a esto es que puede haber alguna razón que hemos decidido olvidar a propósito, tal como se presenta en la ley del karma, o un deseo de no aburrirse.
Otra similar objeción remite a las necesidades biológicas del solipsista que le obligan a realizar determinadas tareas aunque él no lo quiera: respirar, orinar, etc.
Las respuestas posibles son similares a la última objeción; o sea, para evitar aburrirse, el solipsista quizá imagina otras mentes, que podrían realmente ser solo elementos de su propia mente, de las que ha elegido perder el control durante el tiempo en que acontece, y ha hecho que dichas personas imaginarias le enseñen un idioma para interactuar con estos segmentos más aislados de su mente.
[6] Casi todas las objeciones pueden originarse apelando al libre albedrío del solipsista.
Encontrará que la parte inconsciente de su universo se comporta con la misma complejidad que lo haría si fuera externa; es decir, sin ser parte de él mismo en absoluto (realismo).
La distinción entre el universo realista y el universo inconsciente desaparece cuando se hace notar que externo e inconsciente son simplemente dos palabras diferentes utilizadas para describir los mismos eventos que ocurren fuera del control consciente.
No se distingue si uno reivindica su propio cuerpo y el universo externo comprende toda la realidad, o reivindica su mente consciente y su mente inconsciente comprende su yo como un todo.
La única conclusión significativa que puede establecerse en este sentido es la de Arthur Schopenhauer: el albedrío es la realidad externa inalcanzable .
A esto se lo conoce como el mundo exterior, los pensamientos propios de la persona son los únicos que considera verdaderos, es decir, los pensamientos del individuo son lo único que desde su perspectiva es real y verdadero, nada ni nadie puede cambiar su percepción de las cosas, ni hacerlo dudar de su existencia.
Esta ramificación del solipsismo, ya ha sido llevada a escenarios terapéuticos y ha presentado un alto grado de efectividad.
También la serie Neon Genesis Evangelion hace una importante referencia y explicación del solipsismo en sus últimos dos capítulos.
Otras películas que utilizan ideas que se pueden clasificar de solipsistas son "Inception", "Dark City", "Total Recall", la española "Abre los ojos" y su versión estadounidense "Vanilla Sky".