Durante la batalla la mayoría de los barcos de la flota colonial revolucionaria, bajo la orden del general Benedict Arnold, fueron capturados o destruidos por las fuerzas británicas, bajo el comando del general Guy Carleton.
Las tropas continentales, durante su retirada, habían tomado o destruido la mayoría de los barcos que se encontraban en el lago.
La flota británica incluía cuatro oficiales que más tarde ascenderían a almirantes en la Real Marina Británica: Thomas Pringle, James Dacres, Edward Pellew y John SchankLa Bahía Valcour, el sitio de la batalla, es ahora un Hito Histórico Nacional, así como la embarcación USS Philadelphia, la cual se hundió poco después de la batalla del 11 de octubre y fue recuperada por el arqueólogo aficionado Lorenzo Hagglund en 1935.
En la primavera de 1776 diez mil tropas británicas y alemanas arribaron a Quebec.
Acabar con estas defensas requería del transporte de tropas y suministros desde el Río St.
Lawrence, que se encontraba bajo control británico, a noventa millas (150 km) al norte.
[11] Durante la retirada de Quebec las fuerzas continentales tomaron o destruyeron cada nave sobre el lago Champlain que pudiera resultar útil a los británicos.
Estas acciones negaron eficazmente a los británicos cualquier esperanza de moverse inmediatamente hacia el lago.
[12] Ambas facciones se dedicaron a construir sus flotas: los británicos en el fuerte Saint Jean y las fuerzas continentales al otro extremo del lago, en Skenesborough (actualmente Whitehall, Nueva York).
Estas embarcaciones, y algunas más, fueron ensambladas por hábiles carpinteros en el alto río Richelieu.
Los carpinteros contratados para construir los botes en el lago Champlain fueron los empleados mejor pagados de la marina, exceptuando al comodoro Esek Hopkins.
El mayor general Horatio Gates, a cargo por entero de la construcción de las embarcaciones, llegó a solicitar del general Arnold que tomara más responsabilidad en el esfuerzo, ya que estaba «completamente desinformado en asuntos marítimos».
Mientras ambos bandos se ocuparon en construir las embarcaciones, la creciente flota continental patrullaba también las aguas del lago Champlain.
[25] Debido a que las fuerzas continentales eran inferiores eligió el estrecho, un área rocosa de agua entre la costa del lago Champlain y la isla Valcour (cerca de lo que hoy es Plattsburgh, Nueva York), en donde la flota enemiga tendría dificultades para trasladar su más vigoroso poder de ataque, y en el que sus poco entrenados marineros representaran una desventaja menor.
Al día siguiente, continuaron navegando hacia el sur, ayudados por vientos favorables.
Tropas del 'Buque de Su Majestad' (HMS) Loyal Convert le abordaron, capturando a veinte hombres en el proceso, sin embargo tuvieron que abandonar la embarcación puesto que se encontraron bajo el fuego intenso de las fuerzas revolucionarias.
Las embarcaciones Thunderer y (HMS) Maria no lograron enfilarse contra los vientos de forma que no participaron en la batalla, mientras el Inflexible finalmente consiguió acercarse al estrecho lo suficiente para tomar parte de la acción bélica.
La goleta Carleton, cuyas armas causaron estragos a las menos poderosas fuerzas continentales, se volvió un foco de atención.
Sus grandes cañones pronto silenciaron a la mayoría de la flota del general Arnold.
El oficial británico desembarcó aborígenes amerindios sobre la isla Valcour y la costa del lago, para negar así a las tropas continentales la posibilidad de retirarse hacia tierra.
Vientos adversos al igual que botes averiados y con fugas alentaron el avance de la flota continental.
En la isla Schuyler las embarcaciones Providence y Jersey fueron hundidas o quemadas, al tiempo que se efectuaron improvisadas reparaciones a otras naves.
Cuando finalmente cambió la dirección del viento los británicos tuvieron una ventaja al principio.
El barco Washington, sin embargo, estaba demasiado dañado y era por lo tanto muy lento para lograrlo, por lo que se vio obligado a rendirse; ciento diez hombres fueron tomados prisioneros.
El general Arnold, convencido de que el fuerte Crown Point no era un punto de defensa viable contra las fuerzas británicas, lo destruyó y abandonó, trasladando a las fuerzas ahí estacionadas al fuerte Ticonderoga.
Ahí permanecieron durante dos semanas, adentrando grupos de exploración hasta tres millas (4.8 km) del fuerte Ticonderoga.
El Barón Friedrich Adolf Riedesel, al comando de los hessianos en el ejército del general Carleton, noto que: «si hubiésemos podido comenzar nuestra expedición cuatro semanas antes, con satisfacción vería que todo pudo haber terminado este año».
Por múltiples razones, el congreso ordenó un interrogatorio en relación con su conducta en la campaña de Quebec, que incluyó una detallada revisión a sus exigencias por una compensación.
Su siguiente comando lo realizó en West Point, el cual solicitó con la intención de facilitar su rendición a los británicos.
[40] Alzó la embarcación ese mismo año; y ahora se encuentra en exhibición en el Instituto Smithsoniano en Washington D. C..