El 22 de marzo de 1630 el patriarca de Venecia, Giovanni Tiepolo, hizo una promesa: "Prometo solemnemente erigir en esta ciudad una iglesia y dedicársela a la Virgen Santísima, llamándola Santa María della Salute, y que cada año en el día en que esta ciudad sea declarada libre del presente mal, Su Serenidad y sus sucesores irán solemnemente con el Senado a visitar dicha iglesia en perpetua memoria de la pública gratitud por tanto beneficio".
Entre la gente que murió, se encontraban el dogo y el patriarca.
Para poder erigir la basílica en este lugar hizo falta introducir 1 156 650 postes[3] en el terreno y ganar una vasta área de suelo al mar.
Los frescos, que se consideraron poco apropiados en su momento, fueron sin embargo muy admirados e imitados con posterioridad".
Junto con la "Festa del Redentore" (Fiesta del Redentor), es aún hoy en día, una de las fiestas populares más queridas y participativas de la ciudad.