No obstante, cuando se fabricó esta evidencia, François-Poncet nunca fue mencionado ni acusado de nada[1][2] al extremo que el gobierno hitleriano ni siquiera pidió a Francia su relevo de la embajada en Berlín.
En 1952 había sido elegido a la Academia Francesa, tomando el asiento anteriormente ocupado por el Mariscal Philippe Petain.
Más tarde fue presidente y vicepresidente de la Cruz Roja Francesa, cargo que ejerció hasta 1967.
Contribuyente ocasional al diario francés Le Figaro, François-Poncet escribió numerosos libros, algunos de ellos basados en su experiencia como embajador francés en Berlín durante la década de 1930 y reflejando su interés permanente en Alemania.
El hijo sirvió como Ministro de Asuntos Exteriores bajo el Presidente francés Valéry Giscard d'Estaing.