Alberto Vázquez-Figueroa

Cuando aún no había cumplido un año su familia fue exiliada por motivos políticos a África, ya que su padre era republicano socialista y fue encarcelado durante la Guerra Civil.

Pasó su infancia entre Marruecos y el Sahara español hasta cumplir los dieciséis años.

[3]​ Su padre fue liberado, pero estuvo ingresado durante varios años en un hospital a causa de la tuberculosis.

Este comenzó a proporcionarle libros para leer, sobre todo novelas de aventuras de autores como Joseph Conrad, Herman Melville y Julio Verne, que hicieron que este fuera su género favorito.

Trabajó como profesor de submarinismo y buceo en el buque-escuela Cruz del Sur, con Jacques Cousteau, donde estaría dos años.

Empezó a trabajar como enviado especial en 1962 para Destino y como corresponsal de guerra para La Vanguardia.

Escribió Arena y viento, su primera novela, con catorce años (que fue publicada con diecisiete), pero no fue hasta llevar quince años como periodista cuando empezó a ganar lo bastante como para dedicarse en exclusiva a su carrera literaria, que incluye más de sesenta libros publicados.

En 1966 optó al premio Nadal con la novela No creo en nadie, que nunca llegó a publicarse.

Tiene varias patentes nacionales y europeas a su nombre basadas en su tecnología de desalinización por gravedad.