Viljandi (en alemán Fellin, en polaco Felin) es una ciudad del sur de Estonia.
Es la capital del condado de Viljandi, conocido principalmente por sus bellezas naturales y su rica vida cultural.
La fortaleza fue continuamente reconstruida y modernizada a lo largo de los doscientos años siguientes.
Durante las Guerras polaco-suecas, a comienzos del siglo XVII, el castillo cambió constantemente de dueño y acabó en ruinas.
Tras la Gran Guerra del Norte, los rusos revocaron la autonomía local hasta 1783, cuando durante las reformas de la Emperatriz Catalina la Grande, Viljandi se convirtió en un distrito.