Una segunda opción es continuar el recorrido por la ruta 5 y acceder a los diferentes establecimientos que se ubican en su entorno.
Es en la segunda mitad de ese siglo que la producción alcanzó una escala industrial.
Poco tiempo después, Pascual Harriague haría lo mismo con una variedad de origen francés: el tannat.
Montevideo jugaba un papel central tanto en el consumo como en términos de decisiones políticas.
Dentro de Montevideo, las zonas vitícolas más importantes eran Peñarol, Manga, Colón y Melilla[7].
Aunque la superficie plantada ha disminuido en la última década, siguiendo una tendencia mundial, la producción ha ido en aumento.
Las tres cuartas partes de los vinos producidos en Uruguay son tintos, pero los blancos también destacan por su calidad[12].
Las dos cepas que han experimentado mayor crecimiento, configurando nuevas tendencias, son la tinta Marselán y la blanca Albariño.