La radiodifusión en España, como en la mayor parte de países europeos y al igual que sucede con la televisión, está considerada como un servicio público y sigue un modelo mixto en el que conviven emisoras privadas o comerciales, con emisoras de titularidad pública, ya sean propiedad del Estado (RNE), como de las distintas Comunidades Autónomas (Regiones) del país.
La prestación del servicio de comunicación audiovisual radiofónico (entendiendo por tal el que se presta para la audición simultánea de programas y contenidos radiofónicos o sonoros sobre la base de un horario de programación mediante cualquier soporte tecnológico) mediante ondas hertzianas terrestres requerirá licencia previa otorgada mediante concurso por la autoridad audiovisual competente según el ámbito territorial (Estado, Comunidad Autónoma o Ayuntamiento).
Comenzó en 1906 una fase inicial o de experimentación, al igual sucedía en otros países del mundo.
Este hecho es el que le confiere a Radio España ser la emisora decana de la radiodifusión española.
En consecuencia, Radio España fue la primera emisora española en ser inaugurada con licencia, aunque tenía como indicativo EAJ-2.
En mayo, todas las emisoras radiaban el partido de fútbol entre el Zaragoza y el Real Madrid.
Al estallar la guerra civil española, la radiodifusión se convirtió en la mejor arma propagandística de ambos bandos.
[25] Con la instauración del régimen franquista el sistema de libertades se daba por concluido.
Las cadenas radiofónicas vieron vetada la posibilidad de emitir información política, hasta tal extremo que, a diario, las radioemisoras comerciales debían conectar con la pública RNE para la transmisión del noticiero, también conocido popularmente como El Parte, como reminiscencia del periodo de guerra y sus partes bélicos.
Por otro lado, Unión Radio fue rebautizada como Sociedad Española de Radiodifusión (SER); el régimen mantuvo la propiedad en manos privadas pero la dirección de la emisora pasó a personalidades afines al nuevo régimen, al frente de las cuales se situó a Virgilio Oñate Sánchez.
[30] En la misma línea, apareció la primera gran estrella radiofónica del país, Bobby Deglané y su Cabalgata fin de semana (1951).
A destacar también los programas especialmente destinados al público femenino y que se caracterizaban por su tono moralizante y adoctrinador, que encumbraba un estereotipo de mujer, propio de la época, siempre a la sombra de su marido, sirviendo abnegadamente las necesidades del hogar.
Estas circunstancias propiciaron la eclosión de la radio musical en España, de la que fue pionero el chileno Raúl Matas y su Discomanía (1958) en la Cadena SER[27][37] y tendría su continuidad en Vuelo 605 (1963-2004), con Ángel Álvarez en Radio Peninsular (la emisora comercial de RNE creada en 1960 y que terminaría derivando en Radio 5) y Nosotros los jóvenes en Radio España, con Miguel Ángel Nieto.
Este fenómeno tendría su culminación en El Gran Musical (1963) de Tomás Martín Blanco y sobre todo Los 40 principales (1966), ambos en la SER.
En 1960 nacía la Cadena COPE, a instancias de las Conferencia Episcopal Española.
En 1974 apareció Radio Cadena Española por la fusión de la REM y la CAR; posteriormente se incorporó a RTVE, constituida en 1980 con tres sociedades (TVE, RNE y RCE).
[44][45] En consonancia con el cambio en los gustos del público, se iniciaba el declive de los seriales radiofónicos, si bien con algunos últimos éxitos como Ama Rosa o Simplemente María, culminando, ya en los 70 con La saga de los Porretas.
[47] Comenzaba así una época dorada de los espacios de esta naturaleza, destacando el mencionado Matinal SER, España a las 8 en RNE y Radio Hora, con los cubanos Enrique Dausá y Rigoberto Ferrera Álvarez en Radio España.
Siendo considerada una emisora crítica con los postulados del entonces Gobierno del PSOE, en pocos años alcanzaría su consolidación con personalidades como José María García, Antonio Herrero, José Luis Balbín o Miguel Ángel García Juez.
[57] Igualmente, se consolidaba a nivel nacional la Cadena Rato, propiedad de Ramón Rato y con una programación sobre todo musical pero también generalista, con espacios como Arús con leche (con Alfonso Arús) o el programa de madrugada conducido por Isabel Gemio.
Por su parte, la Cadena COPE (Radio Popular) se iba convirtiendo en otro referente a nivel estatal, al incrementar los tiempos de emisión global en detrimento progresivo de las desconexiones locales.
A la estela del pionero, Supergarcía, llegarían nuevos referentes, en especial José Ramón de la Morena y su El larguero (Cadena SER), pero también Juan Manuel Gozalo (RNE) J.J.
Por otro lado, en 1992 el Grupo Prisa adquiría Antena 3 Radio en lo que los detractores del movimiento denominaron Antenicidio.
Se apostó por centrar esa iniciativa en la recientemente privatizada Compañía Telefónica.
Desde 2003, con la retirada de Telefónica de la aventura audiovisual, su lugar fue ocupado por el Grupo Planeta - editor a su vez del diario La Razón, que adquiere Onda Cero y Antena 3 Televisión.
[60] En este tiempo se ha consolidado un modelo de radiodifusión orientado a todos los públicos y se ha configurado en torno a figuras emblemáticas en la persona del presentador/conductor hasta el punto que algunos de los espacios llevan su nombre en el título.
Sin ánimo de exhaustividad algunas de las personas clave en esos 40 años de historia radiofónica han sido Iñaki Gabilondo, José Ramón de la Morena, Carles Francino, Àngels Barceló y Gemma Nierga en la Cadena SER; Encarna Sánchez, José María García, Antonio Herrero, Luis Herrero, Federico Jiménez Losantos o Carlos Herrera en la COPE; finalmente, Luis del Olmo, Julia Otero, Carlos Herrera, Isabel Gemio, Juan Ramón Lucas o Carlos Alsina en Onca Cero.
Radio Minuto se creó en 1978, siendo adquirida por Prisa cinco años más tarde y fusionada con M80 en 1993.
[62] Finalmente, en 2004 se creaba la segunda cadena musical de la COPE: Rock FM.
[64][65][66] Desde entonces, las parrillas se han mantenido inauditamente estables en comparación por ejemplo con la televisión, con programas que duran décadas.