Dieciséis días antes, había fallecido en Villa Barberini su esposa, la reina consorte María Luisa de Parma, afectada por una pulmonía.
Este palacio, es uno de los más imponentes y significativos del período barroco, fue iniciado en 1625 por Maderno, ayudado por su sobrino Francesco Borromini.
Así, el palacio tenía una forma de "H" absolutamente innovadora y se integraba perfectamente en el entorno.
Una vez Bernini a cargo de la construcción, el proyecto fue radicalmente transformado, quebrando el palacio en dos alas enlazadas por pórticos.
Esto dio como resultado a la fachada del pórtico coronado por una doble galería cerrada, flanqueada por vistosas ventanas.
Esta fue pintada al fresco por Pietro da Cortona con el Trionfo della Divina Provvidenza, una obra maestra del ilusionismo barroco con falsos entablamentos que enmarcan un cielo abierto, animado por escenas que simbolizan el buen gobierno y las virtudes del papa y su familia.
El apartamento Barberini, del siglo XVIII, que atrae por sus ricas decoraciones al estilo rococó está en el segundo piso.