La ovogonia se convierte en un ovocito primario, durante la ovogénesis, tras comenzar el proceso de meiosis y detenerse en profase I.
[3] Los ovocitos que son capaces de desarrollar un folículo con antro, presentan las características del período reproductivo.
El ooplasma contiene proteínas, ARN, metabolitos y orgánulos, que son esenciales para la competencia de los ovocitos en la fertilización.
Este proceso se lleva a cabo durante el desarrollo embrionario, por lo que el número de ovocitos está determinado antes del nacimiento (unos dos millones aproximadamente en la mujer al nacer y va disminuyendo hacia la pubertad); es a lo que se denomina reserva ovárica.
Se completa la primera división meiótica y se obtienen dos células desiguales: un ovocito secundario, que recibe la mayor parte del citoplasma, y un corpúsculo polar, pequeño no funcional que degenera pronto.
La asimetría en esta división meiótica es esencial, para que el futuro óvulo maduro mantenga un gran citoplasma.
[10] Para asegurar la asimetría necesaria en cada división, el huso en la segunda división meiótica o meiosis II (MII), se forma debajo de la cortical del ovocito y mantiene su posición periférica durante la detención de la metafase II.
Finalizada la meiosis, se generaría entonces el segundo corpúsculo polar y el ovocito pasaría a llamarse óvulo, estadio que tan solo dura unas horas hasta la fusión de los núcleos de ambos gametos, momento en el que pasarían a formar el cigoto.