Villa castellana que se situaba en la falda meridional del monte Yerga en el actual límite entre Fitero y Alfaro junto al actual barranco del Cora, y el entoncesArroyo de la Fuente de los Cantares afluente del río Alhama.
[4][5] La fundación queda acreditada por la visita del propio monarca al monasterio en 1146 para un encuentro con el rey pamplonés García Ramírez,[5] y por la bula fundacional del monasterio fechada el 17 de septiembre de 1147, que fue expedida por el papa Eugenio III, en el propio monasterio de Cister, para Raimundo abad de Niencebas, y sus compañeros cistercienses, que decía: «Eugenius, Episcopus seruus seruorum Dei, dilectis filiis Raimundo Abbati de Nezeues eiusque fratribus tam presentibus quam futuris regularem uitam professis in perpetuum» [6] El monasterio funcionó durante 12 años como una instalación provisional tal y cómo era habitual en la fundación de los monasterios benedictinos-cistercienses.
Estas granjas tenían una labor de control y gestión del comercio de sus propios excedentes agropecuarios en las poblaciones cercanas, generando importantes ingresos para el mantenimiento del monasterio.
[8] Aunque a día de hoy apenas quedan restos del monasterio, probablemente por su situación inicial de carácter provisional, por los documentos históricos existentes, podemos saber que contaba con iglesia u oratorio, un refectorio, un dormitorio, una portería y una hospedería.
Todas ellas construidas en madera, estaban inscritas en un recinto cerrado por una empalizada, incluidos los talleres y huertos.