El ganado es el conjunto de animales criados por el ser humano para bien proveer fuerza bruta y producir productos diversificados para el consumo, como carne, leche, pieles, cuero y lana, que son utilizados en la alimentación humana.
[3] Esto último se debe probablemente a que los productos pesqueros no están regulados por el USDA, sino por la FDA.
[4] La ganadería intensiva aumenta el rendimiento de los diversos productos comerciales, pero también tiene un impacto negativo en el bienestar animal, la medio ambiente y la salud pública.
Con el tiempo, el comportamiento colectivo, el ciclo vital y la fisiología del ganado han cambiado radicalmente.
Muchos animales de granja modernos no están adaptados a la vida en la naturaleza.
Se han utilizado sistemas ganaderos para ovejas, ciervos, avestruces, emúes, llamas y alpacas.
Entre estos dos extremos se encuentran las explotaciones semiintensivas, a menudo familiares, en las que el ganado pasta al aire libre durante gran parte del año, se fabrica ensilado o heno para cubrir las épocas del año en las que la hierba deja de crecer, y el abono, el pienso y otros insumos se compran en la explotación desde el exterior.
En Norteamérica, animales como lobos grises, osos pardos, pumas y coyotes se consideran a veces una amenaza para el ganado.
En Sudamérica, el perro salvaje, el jaguar, la anaconda y el oso de anteojos amenazan al ganado.
[29] Según el Informe especial sobre el cambio climático y la tierra, se prevé que las enfermedades del ganado empeoren a medida que el cambio climático aumente la variabilidad de las temperaturas y las precipitaciones.