En la industria cosmética llegan a presentar diseños muy originales, confiriendo una imagen excepcional al producto.
[2] En algunos diccionarios se da como etimología «flasca», término que en lengua latina denominaba una vasija de cuello recogido.
La RAE sugiere el término de origen germano-nórdico «flaskô / flaska».
[3] También se llamaba así al cuerno hueco para transportar la pólvora, y por extensión denomina al contenido que sustenta (un 'frasco' de colonia, etc).
Los cierres de los frascos pueden adoptar diferentes formas siendo las más habituales: Un caso especial lo constituye el frasco cuentagotas cuyo cierre incorpora un dispensador para administrar gotas una a una.