Federico Silva (escultor)

A partir de su vínculo con el mencionado muralista, Federico trabó amistad con figuras como Diego Rivera, Leopoldo Méndez, Pablo O´Higgins y el escritor José Revueltas que ayudaron a continuar su formación artística.

Tras la Segunda Guerra Mundial viajó a Europa, donde residió principalmente en Austria e Italia, para luego regresar a México y organizar el Primer Salón de la Pintura, en el cual participó con la obra Aregumentum Baculinum que le hizo merecedor de una mención honorífica del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

Desde 1950 comenzó a pintar sus propios murales; también empieza su experimentación en la escultura y el arte cinético.

[5]​ Entre sus obras se encuentran Fuente solar en Michoacán, Alux de la muerte en la Plaza de las Tres Culturas, Canto a un dios mineral en el Palacio de Minería, Vigilante, obra dedicada al satélite Morelos, Espacio matemático en la Facultad de Ingeniería de la UNAM, el mural Huites en Sinaloa, Pájaro C, Serpientes del Pedregal y varios monumentos ubicados en Aguascalientes, Puebla y Tlaxcala.

Algunas de sus obras se encuentran en España, Estados Unidos, Francia, Suecia, Japón y Jamaica.

Cruces de Santiago de Federico Silva en frente del Museo Federico Silva
"Altar I (1988)"
En Espera , 1995
Intersección (poliptico) , 2000
El Señor de los Rayos , 1996