Las implicaciones subjetivas suscitadas por lo fálico son amplias e incluyen la fertilidad, poder generativo, erotismo y poder o acto apotropaico.
En el shaivismo tántrico, un marcador simbólico, el lingam, fue usado para el culto fálico del deva hindú Shivá.
Este tantrismo no debe generalizarse a todas las formas de devoción hindú.
Su esposa Isis halló todos salvo su pene, que había sido tragado por el pez oxirrinco.
Hounen Matsuri es un festival de la fertilidad celebrado en el templo shinto Tagata Jinja, en Komaki, que sólo hasta tiempos recientes fue una zona agrícola.
Las celebraciones, cultos y motivos fálicos eran más comunes en períodos anteriores que ahora.
Sigmund Freud no distinguió entre el falo como referente simbólico y el pene como realidad anatómica.
El falo ocupa un lugar primordial en la teoría psicoanalítica lacaniana en referencia al complejo de Edipo.
Cabe en este punto recordar que estas propuestas lacanianas son una teorización acerca del discurso subjetivo, no un concepto de valoración sobre los sexos en tanto realidades objetivas.