La duplicación o desdoblamiento de una personalidad, en el ámbito de la hagiografía fue un proceso mediante el cual, a partir de la historia, los hechos y la personalidad de una persona real, venerada por la Iglesia como santo o beato, se creaba otra persona, ficticia, a la que se adaptaban leyendas y tradiciones locales.
A partir del nombre del santo real al que pertenecían, pero con el que no se identificaban, y para justificar ese culto, se elaboraba una leyenda que explicase cómo había llegado al lugar la reliquia o el culto.
Habitualmente, el nombre y la leyenda de su vida eran similares a los del santo real que se tomaba como base, pero se añadían elementos que le vinculaban al lugar donde se creaba: había nacido o vivido, etc.[1] Solía conservarse el mismo día de celebración litúrgica, que puede ser indicativo de uno de esos procesos.
El culto, primero local, se establecía y acababa difundiéndose, siendo aceptado como real.
A menudo, el tiempo pasado entre la creación de la leyenda y su aceptación era grande y hacía imposible comprobar su veracidad.