Nació en 1934, en Cáceres, España, en una familia dedicada al derecho.
Su padre era Romualdo Hernández Serrano, inspector fiscal del Tribunal Supremo, su hermano Fernando era magistrado de lo Social y su hermano Antonio fue presidente de las Cortes y del Tribunal Supremo.
Hernández Gil renunció a su pensionado en Roma y su puesto pasó al siguiente arquitecto que obtuvo la segunda plaza del premio de ese año, el arquitecto Rafael Moneo.
En esa etapa inicial colaboró con Juan Antonio Ridruejo, junto al que diseñó las centrales telefónicas de Moratalaz y San Dalmacio, en Madrid, en un estilo formal ligado al neoexpresionismo.
La colaboración con Olalquiaga Arquitectos se materializó en numerosos concursos y otros proyectos.