El término cuarta dimensión aparece en diversos contextos como la física, las matemáticas, la ciencia ficción y la espiritualidad.
[1] En esos años se convirtió en tema frecuente en la literatura fantástica, el arte e incluso algunas teorías científicas.
La cuarta dimensión, entendida como dimensión espacial adicional (no como dimensión temporal, como en la teoría de la relatividad) apareció en las obras literarias de Oscar Wilde, Fiódor Dostoyevski, Marcel Proust, H. G. Wells y Joseph Conrad, inspiró algunas obras musicales de Aleksandr Skriabin, Edgar Varèse y George Antheil y algunas obras plásticas de Pablo Picasso y Marcel Duchamp, influyendo en el desarrollo del cubismo.
Incluso personajes tan diversos como el psicólogo William James, la escritora Gertrude Stein o el socialista revolucionario Vladímir Lenin se interesaron por el tema.
Charles Howard Hinton, matemático y escritor de ciencia ficción británico, acuñó muchos neologismos para describir elementos en la cuarta dimensión.
De acuerdo con el Oxford English Dictionary, fue el primero en emplear la palabra tesseract en su libro Una nueva era del pensamiento.
También inventó las palabras “kata” (del griego “abajo”) y “ana” (del griego “arriba”) para describir las dos direcciones opuestas en la cuarta dimensión, equivalentes a derecha-izquierda, arriba-abajo, y adelante-atrás (véase su obra La cuarta dimensión).
Los trabajos matemáticos sobre geometrías multidimensionales y geometrías no euclidianas habían sido considerados por los físicos como simples abstracciones matemáticas, hasta que Henri Poincaré probó que el grupo de transformaciones de Lorentz, que dejaban invariantes las ecuaciones del electromagnetismo, podían ser interpretadas como "rotaciones" en un espacio de cuatro dimensiones.
Las tres dimensiones ortogonales del espacio se conocen como altitud, longitud y latitud.
Para tres rectas ortogonales en el espacio tridimensional (x, "y", y z) existe una cuarta, normal al espacio, ortogonal a estas tres rectas, que forma un eje p. ej.
w. El producto vectorial es la determinante de una matriz 4×4, donde una de las filas (o columnas) son los vectores unitarios h, i, j y k y las demás (filas o columnas respectivamente) están formadas por las componentes de tres vectores tetradimensionales cualesquiera, este producto nos dará un cuarto vector perpendicular a estos tres mismos.
La geometría euclidiana prevé una mayor variedad de formas para existir que en tres dimensiones.
El de 24 celdas es un policrono regular único y que no tiene ningún equivalente tridimensional.
La fórmula de una esfera 2D sería R2 = x2 + y²; en tres, R2 = x2 + y2 + z2 así, podríamos seguir con una cuarta, R2= x2 + y2 + z2 + w2 y por tanto si despejamos para poder adaptarlo a nuestro mundo.
El ser hipotético con tal ojo percibiría la naturaleza de objetos cuatridimensionales usando la información indirecta contenida en las imágenes que recibe en su retina.
Aplicando analogía dimensional, uno puede deducir que un cubo cuatridimensional, conocido como teseracto, es limitado por los volúmenes tridimensionales.
Los límites del teseracto proyectan a los volúmenes en la imagen, superficies no simplemente de dos dimensiones.
Esta idea se puede utilizar en la otra dirección; la luz en un objeto cuadridimensional proyectaría una sombra tridimensional.
Albert Einstein en su célebre teoría de 1905 de la relatividad especial habló por primera vez del tiempo como una cuarta dimensión y como algo indispensable para ubicar un objeto en el espacio y en un momento determinado.
Porque más allá de la creencias paranormales o las ilusiones de la ciencia ficción, la cuarta dimensión es un concepto que llevó al ser humano a seguir preguntándose sobre su papel en el universo, motivándolo a ver y entender el nuevo universo que se le estaba planteando.