En 957 se produjo en Besalú una revuelta nobiliaria, liderada por un clérigo llamado Adalberto y en la que seguramente estuvieron implicados los hijos del antiguo conde Radulfo I.
[2] La revuelta tomó suficientes proporciones como para que Wifredo ordenara encerrarse dentro del castillo de Besalú a sus huestes.
Esto hizo que Wifredo, no viendo posibilidades de resistir, buscara la salvación en la fuga, pero fue alcanzado por los sublevados, que consiguieron atraparlo y el mismo Adalberto le dio muerte con su puñal.
[3] Sunifredo consiguió dominar el alzamiento y confiscó los bienes de los sublevados.
[4] Muerto Wifredo sin descendencia, lo sucedió su hermano mayor, Sunifredo II de Cerdaña.