Vendida en el País Vasco y Navarra, abordaba noticias sobre los territorios de Euskal Herria.
Gracias a los diarios Egin y Deia, que les ofrecieron sus locales, pudieron preparar el siguiente número.
Cuando cerraban el número conocieron el asesinato del presidente de la Diputación Provincial de Vizcaya Augusto Unceta y sus dos guardaespaldas, por lo que insertaron una doble portada, colocando por fuera la referida a este último atentado y el siguiente editorial titulado «¡Basta ya!»:
Paulatinamente fue instalándose un respeto y apoyo a quienes combatían el fondo de aquella torturante ceguera.
Los votos han permitido poder decir, de manera legal, que se deseaba salir del infierno.
Todo indica el cambio sociológico y la nueva forma política que decisivamente ha adoptado el País.
Se ha querido presentar como nueva esta última violencia, cuando tristemente no ha dejado de ser la constante que ha anegado a este pueblo.
Los partidos, con sosiego, pueden limar sus discrepancias, suprimiendo andanadas que escuecen y abren abismos.
Un pacto de no agresión entre todos nos pondría en el camino del respeto máximo.