Los iraníes originalmente planearon lanzar la ofensiva para conmemorar el cuarto aniversario de la Revolución Islámica.
Para este efecto los iraquíes hicieron trincheras posicionadas estratégicamente desde las colinas hasta el extremo de las marismas.
Seis divisiones iraníes atacaron para quebrar la resistencia enemiga con la ayuda aérea, artillería y del ejército regular.
Los iraquíes, superados en número, respondieron con doscientas salidas de helicópteros por día para apoyar a los defensores.
Rafsanjani posteriormente se retractó de su anterior jactancia al decir que la ofensiva no era la última a la expectativa.
Para los iraquíes esta victoria ayudó las pobremente calificadas y agitadas fuerzas terrestres para incentivar su moral.