Tuvo una hermana mayor llamada Emiliana, casada primero con Enrique Zorrilla Larraín y en segundas nupcias con el conde Emilio Miniscalchi-Erizzo.
Sin embargo, tras terminar el retrato, Boldini, fascinado por este, decidió no venderlo.
Tras una disputa legal, el pintor se comprometió a hacer una versión más pequeña del mismo retrato para la familia Concha.
[5] Olivia heredó el gusto y la habilidad por los negocios que caracterizaron a su abuelo Melchor, fundador de la Viña Concha y Toro, que en la primera mitad del siglo XX atravesó serias dificultades económicas, en parte debidas a las ausencias prolongadas de la familia Concha en Europa.
En 1957, Mariano Fontecilla Varas obtuvo la rehabilitación del marquesado de Montepío.