La muerte de un burócrata

Francisco J. Pérez, El Tío Paco , trabajador ejemplar de una fábrica de bustos en serie del héroe de la revolución José Martí, cae por accidente dentro de la máquina que él mismo ha inventado y maneja, que lo despedaza y devuelve convertido en el busto que servirá para su propia tumba.

Sus compañeros deciden en asamblea relámpago rendirle el mejor homenaje, consistente en enterrarlo con su carnet laboral, símbolo de su condición obrera.

Cuando su viuda, acompañada de su sobrino, va a reclamar la pensión a la que tiene derecho, el funcionario de turno le pide el carnet laboral.

El sobrino, resuelve entrar al cementerio por la noche y tratar de recuperar el carnet abriendo la tumba, pero acaba llevándose al tío a casa, donde es conservado con cubos de hielo, mientras trata inútilmente de enterrarlo de nuevo, pues como dice el encargado del cementerio consultando el libro de registro mientras no conste que ha sido exhumado no se le puede volver a enterrar.

La película finaliza mientras el cortejo fúnebre del burócrata le conduce a su propio cementerio.