Hizo instalar su propio estudio en el Palacio de las Tullerías, en el que trabajaría.
Fue descrita como un personaje vivaz y con gran energía, interesada tanto en los partidos como en la política.
El rey consideró que esta demanda era irrazonable y el proceso de matrimonio llegó a su fin.
La ceremonia tuvo lugar en el palacio del Gran Trianón en Versalles; la boda civil fue celebrada por el canciller Pasquier, la boda católica por el obispo de Versalles y la luterana por el párroco Cuvier.
Según Ary, ella "soñaba con una vida elevada como artista y con ejercer una profunda influencia sobre el arte en Francia".