[2] En otros términos, el manifiesto consiste en una pieza documental mediante la cual se dan a conocer diversas ideas o problemas de un modo intenso y concluyente.
A tales expresiones diferenciadas podríamos añadirles otras modalidades distintas como las proclamas, los memoriales, las llamadas o las resoluciones.
[5] En cuanto al caso regional de América Latina, se ha sostenido que los manifiestos constituyen allí una parte inherente a la producción vanguardista que se despliega entre la segunda y la tercera década del siglo XX.
[8] Más allá de las vanguardias estéticas o partidistas, también pueden señalarse los manifiestos corporativos, como aquellos que proceden del movimiento obrero o sindical;[nota 1] junto a los que ha formulado por su parte el movimiento estudiantil.
En este sentido, deriva probablemente del italiano manifiesto, y está atestiguado en francés hacia 1575.
En 1995, Theodore Kaczynski envió por correo varias cartas[20] a los medios de comunicación esbozando sus objetivos y exigiendo a un importante periódico que imprimiera textualmente su ensayo de 35.000 palabras La sociedad industrial y su futuro (apodado el «manifiesto Unabomber» por el FBI).
[21][22] Afirmó que «desistiría del terrorismo» si se cumplía esta exigencia.
[36] Afirmó que la tarea de quienes se oponen a la sociedad industrial es promover la tensión dentro y sobre la sociedad y propagar una ideología antitecnológica, que ofrezca el contraideal de la naturaleza.
Kaczynski añadió que una revolución sólo sería posible cuando la sociedad industrial fuera lo suficientemente inestable.
[36] Kaczynski atribuye la prevalencia e intensidad del izquierdismo en la sociedad tanto a un síntoma negativo de las presiones psicológicas inducidas por las condiciones tecnológicas como a un obstáculo para la formación de una revolución antitecnológica efectiva.
Manifiesto deriva del latín manifestum, que significa claro o conspicuo.