[11][12] El Gobierno aragonés señala que estos acrónimos ni son oficiales ni aparecen en el texto de la ley,[13] y sostiene que son inventados por la oposición y por los sectores catalanistas con carácter irónico.
[16] La introducción de este circunloquio en el texto del anteproyecto fue publicitado inicialmente bajo la expresión «aragonés oriental».
Sin embargo, este término podría crear confusión con el homónimo grupo dialectal del idioma aragonés y fue desechado.
Estos habitantes y hablantes definen su lengua propia con los nombres de las diferentes variedades locales, tales como fragatino, maellano o tamaritano.
Sus opositores, en cambio, sostienen que esta nueva denominación carece de rigor académico y la califican como «ridículo».