Como el filamento debe estar a una temperatura muy alta para que la lámpara funcione con normalidad, se debe calentar alrededor de veinte segundos antes de su uso.
El voltaje de disparo inicial oscila entre los 300 y los 500 voltios de corriente continua, pero una vez generado el arco voltaico, la tensión cae entre 100 y 200 voltios.
Cuando retornan al estado inicial, el deuterio emite luz ultravioleta durante dicha transición.
En la gráfica mostrada, la caída producida en la zona de 250nm a 300nm se debe mayormente a la eficiencia del fotodetector empleado para medir la intensidad relativa, y no a la caída típica del espectro de deuterio en sí.
También se debe evitar el contacto directo con la lámpara, tanto para prevenir quemaduras debido a la alta temperatura de funcionamiento (normalmente superior a los 200 °C), como para evitar la contaminación externa de la cápsula que se traduciría en una merma de la intensidad luminosa que reduciría su tiempo de vida útil.