En 1520, ingresó en la Universidad de Pavía y estudió medicina en Padua consiguiendo excelentes calificaciones.
Fue procesado por la Inquisición, pasó varios meses en prisión, abjuró y logró la libertad pero con la prohibición de publicar.
Publicó las soluciones a las ecuaciones de tercer y cuarto grado en su Ars magna datado en 1545.
(en notación moderna), le fue comunicada a través de Niccolò Fontana (más conocido como Tartaglia) a quien Cardano había jurado no desvelar el secreto de la resolución; no obstante, Cardano consideró que el juramento había expirado tras obtener información de otras fuentes, por lo que polemizó con Tartaglia, a quien además cita.
En su exposición, puso de manifiesto lo que hoy se conoce como números imaginarios.
Hizo Cardano contribuciones a la hidrodinámica, apoyándose en esquemas del siglo XV d. C., y mantuvo que el movimiento perpetuo es imposible excepto en los cuerpos celestes.
Fue Cardano el primero en describir la fiebre tifoidea, destacando su interés sobre variados temas médicos y sus comentarios sobre Galeno e Hipócrates.
En De immortalitate animorum Cardano reabrió una discusión que había tenido lugar años antes principalmente entre Pietro Pomponazzi, Agostino Nifo, Alessandro Achillini y Marcantonio Zimara.