[8] Sorano afirma que el padre de Hipócrates se llamaba Heráclides y era médico.
Para hacerlo, Hipócrates creía que «el reposo y la inmovilidad [eran] de gran importancia».
Por ejemplo, solo se utilizaba agua limpia o vino para las heridas, aunque los tratamientos «secos» eran preferibles.
[22] Hipócrates era reacio a administrar drogas o emprender tratamientos especializados, por lo que, tras el diagnóstico general, seguía una terapia generalizada.
[24] Este enfoque pasivo tuvo mucho éxito a la hora de tratar trastornos relativamente simples, como los huesos rotos, que requerían tracción para estirar el sistema esquelético y aliviar la presión en la zona lesionada.
Se utilizaban el «banco hipocrático» y otros ingenios similares con estos fines.
En tiempo de Hipócrates, la terapia medicinal estaba poco desarrollada y a menudo lo mejor que podía hacer el médico era evaluar una enfermedad y deducir el curso más probable, basándose en las informaciones recogidas en historiales de casos similares.
[20] Cuando los cuatro humores (sangre, bilis negra, bilis amarilla y flema) se desequilibraban (dyscrasia, mala mezcla), el individuo enfermaba y permanecía enfermo hasta que se recuperaba el equilibrio.
Por ejemplo, se creía que tomar cítricos era beneficioso cuando había un exceso de flema.
[33] También se daba mucha importancia a las doctrinas clínicas de observación y documentación.
[26] Se afirma que medía el pulso de los pacientes cuando examinaba por primera vez al enfermo para saber si mentía.
[35] Garrison apunta que «la medicina debe a Hipócrates el arte de la inspección y la observación clínica».
[25] Por este motivo, quizás resulta más correcto llamarlo el «Padre de la medicina clínica».
[45] Hipócrates fue el primer cirujano torácico de quien se tiene constancia y sus descubrimientos todavía son válidos en su mayoría.
[47] La cauterización y la escisión son descritas en el Corpus hipocrático junto con los otros métodos más recomendados en la actualidad:[48] ligar las hemorroides con una pequeña tira de caucho impidiendo la llegada del flujo de sangre y secarlas con una plancha caliente.
[13][32] El Corpus hipocrático contiene libros de texto, lecciones, investigaciones, notas y ensayos filosóficos sobre diversos temas médicos, que no siguen ningún orden concreto.
[54][57] Estas obras fueron escritas para públicos diferentes, tanto especialistas como legos y a veces estaban redactadas desde puntos de vista opuestos, por lo que se pueden observar contradicciones importantes entre diferentes obras del corpus.
[60] En español está traducido todo el corpus en varios volúmenes: El juramento hipocrático, un documento fundamental para la ética y deontología de la práctica médica,[61] fue atribuido a Hipócrates en la antigüedad, aunque investigaciones más modernas indican que podría haber sido escrito después de su muerte.
[64] Los licenciados que están a punto de empezar la práctica médica tradicionalmente pronuncian este juramento.
[55] Sus contribuciones ciertamente revolucionaron la práctica médica pero después de su muerte el progreso se estancó.
[67] Tan reverenciado era Hipócrates que sus enseñanzas fueron consideradas demasiado grandiosas para ser mejoradas y durante largo tiempo no se produjo ningún avance significativo en sus métodos.
[13][21] Los siglos posteriores a la muerte de Hipócrates estuvieron marcados en la misma medida por progresos y retrocesos.
Entre los que utilizaron las rigurosas técnicas clínicas de Hipócrates destacan Sydenham, Heberden, Charcot y Osler.
[71] El primero de sus Aforismos, reseñado frecuentemente en latín como Ars longa vita brevis, ha sido profusamente reproducido.
[13] Siempre se lo considera sabio, dotado de un gran intelecto, y especialmente como una persona muy pragmática.
[75] La sucusión hipocrática es el sonido de salpicaduras internas del hidropneumotórax o piopneumotórax.
[81] En 1970 se decidió llamar en su honor «Hippocrates»[82] a un astroblema ubicado en el lado oculto de la Luna.
[89] Tanto el Canadian Hippocratic Registry[90] como el Hippocratic Registry International son organizaciones de médicos que defienden los principios del Juramento Hipocrático original como inviolables inclusive en la actualidad.
[95] Ninguno de estos relatos está corroborado por los historiadores y por lo tanto es inverosímil que hubieran ocurrido.
[10][96][98][102] Se creía que incluso la miel de una colmena situada en su tumba tenía poderes curativos.