Es un parásito intracelular obligado,[1] causante de la microsporidiosis en humanos, principalmente pacientes inmunosuprimidos por el VIH.
[2] Se caracterizan por formar resistentes esporas que presentan en su interior una estructura peculiar denominada tubo o filamento polar, a través del cual infectan las células susceptibles donde desarrollan su ciclo vital.
Son microorganismos intracelulares obligados pertenecientes al phylum Microsporidia, compuesto por más de 160 géneros y 1.300 especies; en la actualidad son 7 los géneros que se han identificado en las infecciones humanas: Enchephalitozoon, Enterocytozoon, Nosema, Pleistophora, Trachipleistophora, Anncaliia (Brachiola) y Vittaforma y un “falso” género Microsporidium, donde se ubican los microorganismos que aún no han podido ser clasificados.
Ya sea libre en el citoplasma o en el interior de una vacuola parasitófora, los microsporidios se desarrollan por esporogonia en esporas maduras (4).
Durante la esporogonia, una pared gruesa se forma alrededor de la espora, que proporciona resistencia a las condiciones ambientales adversas (5).