Por ser la cantidad de vino moderada y para facilitar que los chiquiteros (txikiteros, practicantes del chiquiteo) completen su ronda y consuman en el mayor número de bares posible, el precio de la consumición suele ser moderado, aunque si el vino es "especial" (de mayor calidad) la tarifa es algo más elevada.
[3] Además de tomarse unos vinos (generalmente acompañados por pinchos y tapas), el acto del chiquiteo da la oportunidad de desconectar de la rutina diaria y relacionarse socialmente.
[4] Esta actividad lúdica ha tenido una gran implantación en el País Vasco, Navarra, La Rioja[5][6] y más recientemente en Cantabria[7] y en el norte de Burgos, además de otras regiones españolas.
No hay referencias escritas claras de cuándo comenzó esta tradición,[8] pero va indisolublemente unida a la proliferación de bares en un espacio limitado.
En los últimos años la mujer se incorpora al chiquiteo en buena medida, incluso saliendo en cuadrillas exclusivamente femeninas.