[4] La época jacobina acabó con una severa depresión económica en 1620-1626, complicada en 1625 por un serio brote de peste bubónica en Londres.
Se denominaba a sí mismo Rex Pacificus («rey de la paz»).
Al ocupar el trono, Jacobo firmó un acuerdo de paz con la España católica e intentó casar a su heredero con la infanta española María Ana, aunque esta boda no llegó a celebrarse.
El duque de Buckingham, que cada día acumulaba más poder en Gran Bretaña, deseaba una alianza con España, y por eso acompañó al príncipe de Gales a convencer a la infanta española.
Pero para acordar el matrimonio, España exigió que Carlos renunciara a su intolerancia hacia los católicos.
El plan alternativo de Jacobo era casar a su hijo Carlos con una princesa francesa católica, que aportaría una jugosa dote.
El mecenazgo no fue exclusivo del rey, también la reina Ana de Dinamarca fue una gran mecenas.
La prosa más representativa son las obras de Francis Bacon y la Biblia del rey Jacobo.
Jonson fue también un innovador importante del subgénero literario de la mascarada, que pasó por un fuerte desarrollo en esa época.
Íñigo Jones y él fueron los principales creadores de ese arte híbrido.
En un ámbito más práctico, hubo grandes avances en las áreas de la navegación, la cartografía y la topografía, y se continuó la labor de William Gilbert sobre el magnetismo del anterio reinado.
En la era jacobina, las artes plásticas estaban dominadas por el talento extranjero, al igual que lo había sido en los periodos Tudor y Estuardo.
En lo que respecta a las costumbres, modales y vida diaria, la época jacobita tuvo un tono inequívocamente religioso.